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Editorial de Enero del 2010

20 años de Cactus y Aventuras


Estimados Lectores,

    A la era de Internet, parece anacrónico querer continuar utilizando papel para editar periódicos, y distribuirlos siempre a la merced de Correos internacionales ahora privados, más llevados en aumentar sus tarifas que en asegurarse la entrega de lo que se les confió. Nos dicen también que el futuro está en  el libro digital y las páginas virtuales.

    Hoy, todo el mundo - o casi todo- posee el mundo a su alcance, prácticamente se puede comunicar por todas partes en tiempo real, tener la información que uno desea (con la publicidad que uno no desea…), trabajar en grupo sin reunirse jamás etc.

    Con sus cualidades y sus defectos, Internet se hizo el espejo de los seres humanos, capaces de lo  mejor como de lo peor: es el reflejo de su alma, de sus deseos, de sus debilidades, de sus malas como de sus buenas acciones.

    Al mismo tiempo, tengo la impresión de que la era de la comunicación en exceso abrió vías contrarias a lo que se podía esperar, y muy especialmente para la juventud: los SMS crean analfabetos totales que no saben  expresarse de otro modo que por códigos. Los teléfonos móviles todavía aislan un poco más a los jóvenes que no tienen ya gran contacto con sus padres, cuando la familia es todavía unida, lo que se volvió también tan raro como un verdadero programa de televisión.

    Con la era del ordenador, nos echamos a comunicar con la ayuda de instrumentos, hoy, somos los esclavos de estos instrumentos, hablamos más con máquinas y robots que con personas: por otra parte es tanta la verdad que siempre estamos sorprendidos cuando un ser humano verdadero nos responde desde una compañía telefónica o de aviación, o una administración pública.

    ¿ Cada vez más agencias virtuales, cuántos sitios Web sin una dirección postal verdadera, en una sola palabra, fantasma, quién podrá reclamar su dinero a un banco virtual sin agencia, que se va con sus ahorros? Sin embargo que todo el mundo sabe donde usted vive, “gracias” a Google Earth. Instalamos cámaras de video por todas partes para “protegernos”. O para vigilarnos, esto depende cómo se le entiende. La Agencia para la Protección de Datos es el artificio más increíble que se ha inventado para estafarnos.

    Finalmente, estas y  algunas contradicciones para decirles: sean vigilantes, 2010 todavía nos promete ciertamente algunas nuevas sorpresas cibernéticas.

    Por mi parte, voy a continuar escribiendo y viéndolos a Ustedes en los congresos.

¡      Feliz Año Nuevo 2010!
Joël Lodé
joel@cactus-aventures.com